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Fotobiomodulación: ¿está entrando la LED en una nueva era de personalización?
De la luz estandarizada al tratamiento inteligente: cómo la adaptación de los parámetros está transformando la fotobiomodulación profesional.
La fotobiomodulación (PBM) está despertando un interés renovado en un número creciente de ámbitos sanitarios y clínicos. Durante mucho tiempo asociada a la «luz roja» y a la fototerapia, actualmente es objeto de un número cada vez mayor de investigaciones centradas en sus mecanismos de acción, sus posibles aplicaciones y, especialmente, en los parámetros que determinan cómo debe administrarse la luz.
Esta evolución plantea una cuestión fundamental: ¿podría la próxima etapa de la fotobiomodulación centrarse menos en la luz en sí misma y más en la precisión con la que puede personalizarse?
- Una tecnología que va más allá de la estética
La fotobiomodulación, denominada también terapia con luz de baja intensidad en algunas publicaciones, consiste en exponer los tejidos a determinadas longitudes de onda de luz, principalmente dentro de los rangos del rojo y del infrarrojo cercano, aunque también se están estudiando otras longitudes de onda en función de las aplicaciones.
Su campo de investigación se ha ampliado considerablemente. Actualmente se están estudiando aplicaciones relacionadas con la cicatrización de heridas, determinadas neuropatías, el dolor, la dermatología y la recuperación después del ejercicio.
En 2025, un consenso internacional de expertos publicado en el Journal of the American Academy of Dermatology reunió a 21 especialistas para desarrollar recomendaciones basadas en la evidencia sobre el uso clínico de la fotobiomodulación. El consenso identificó diferentes ámbitos en los que existen datos clínicos que respaldan determinadas aplicaciones, al tiempo que puso de manifiesto la necesidad de continuar investigando.
Más recientemente, un metaanálisis publicado en 2026 en Science & Sports analizó los efectos de la fotobiomodulación sobre las agujetas de aparición retardada y la recuperación de la fuerza después del ejercicio. Los resultados sugieren posibles efectos sobre determinados parámetros de recuperación, al tiempo que ponen de relieve la importancia de los protocolos y de la dosificación utilizada.
La PBM se presenta, por tanto, cada vez más como una tecnología transversal, investigada en diferentes ámbitos profesionales y no limitada a una única aplicación.
- El verdadero desafío: controlar la dosis de luz
Detrás de cada sesión de fotobiomodulación existe una combinación de parámetros.
La longitud de onda, la potencia óptica, la irradiancia, el tiempo de exposición, la fluencia, la superficie tratada, la frecuencia de las sesiones y la distancia entre la fuente de luz y los tejidos contribuyen a definir un protocolo.
En otras palabras, «utilizar luz roja» no basta por sí solo para definir un tratamiento de fotobiomodulación.
La importancia de la dosimetría no es nueva. Diferentes trabajos metodológicos han demostrado que numerosos estudios publicados no describen con suficiente precisión determinados parámetros esenciales de la exposición luminosa, lo que puede afectar a la reproducibilidad y a la comparación de los resultados.
Las publicaciones recientes continúan destacando la necesidad de definir con mayor precisión parámetros como la longitud de onda, la fluencia, la irradiancia, la dosis total y la frecuencia de las sesiones.
La cuestión pasa así de ser simplemente qué LED utilizar a plantearse qué cantidad de energía debe administrarse, en qué condiciones y para qué aplicación.
- De la estandarización a la personalización
Esta cuestión abre una nueva etapa en el desarrollo de los dispositivos de fotobiomodulación.
Un protocolo estandarizado presenta una ventaja evidente: facilita su utilización y su reproducibilidad. Sin embargo, los tejidos biológicos no presentan todos las mismas características. La absorción y la dispersión de la luz pueden variar en función de la zona tratada y de las propiedades de los tejidos.
Revisiones sistemáticas recientes han puesto de manifiesto la influencia de parámetros como la longitud de onda, la densidad de energía, la potencia, el tiempo de exposición, la frecuencia del tratamiento y la distancia entre el dispositivo y los tejidos.
Esta variabilidad ayuda a explicar el creciente interés por dispositivos capaces no solo de proporcionar longitudes de onda definidas con precisión, sino también de controlar mejor las condiciones en las que se administra la energía luminosa.
- La inteligencia integrada como herramienta de control
La personalización se convierte así en un nuevo ámbito de desarrollo tecnológico.
El objetivo no es necesariamente sustituir el protocolo definido por el profesional, sino reducir determinadas fuentes de variabilidad asociadas a la aplicación del tratamiento: posicionamiento, distancia, potencia o tiempo de exposición.
Algunas nuevas generaciones de dispositivos incorporan sistemas de asistencia diseñados para medir o ajustar automáticamente determinados parámetros.
EVA LED®, desarrollado por AAMS, ilustra esta evolución tecnológica mediante su tecnología USER ASSIST®. El dispositivo combina diferentes longitudes de onda —415, 590, 632 y 850 nm— con un sistema integrado diseñado para adaptar automáticamente determinados parámetros de la emisión luminosa en función de las características de la zona tratada.
El interés de este enfoque reside menos en la automatización en sí misma que en la posibilidad de mejorar el control sobre la administración de la energía luminosa.
- ¿Hacia una mayor reproducibilidad?
Personalización y reproducibilidad pueden parecer inicialmente conceptos contradictorios.
La primera busca adaptar un tratamiento a las características de una situación concreta. La segunda pretende reproducir de forma consistente un protocolo determinado.
En la práctica, sin embargo, ambos conceptos pueden complementarse.
Un sistema capaz de mantener un marco de tratamiento coherente y, al mismo tiempo, adaptar determinados parámetros puede contribuir a reducir la variabilidad entre sesiones o entre usuarios. Esto resulta especialmente relevante en un ámbito en el que las diferencias entre protocolos pueden dificultar la comparación de resultados científicos y su posterior aplicación profesional.
La estandarización de los parámetros de tratamiento sigue siendo, de hecho, un importante reto metodológico para la fotobiomodulación. Las publicaciones recientes continúan poniendo de manifiesto la heterogeneidad de los protocolos empleados tanto en investigación como en la práctica.
- Una evolución que afecta a múltiples ámbitos
El creciente interés por la fotobiomodulación no se limita, por tanto, a un único sector.
En dermatología y en las aplicaciones relacionadas con los tejidos cutáneos, continúan investigándose diferentes enfoques terapéuticos. En medicina y rehabilitación, la PBM está siendo estudiada en ámbitos como el dolor, determinadas neuropatías y la cicatrización de heridas. En ciencias del deporte, investigaciones recientes se han centrado especialmente en la recuperación muscular después del ejercicio.
Esta diversificación no significa que todas las aplicaciones cuenten con el mismo nivel de evidencia. Al contrario, hace cada vez más importante distinguir entre las indicaciones estudiadas, las poblaciones analizadas, los protocolos utilizados y el nivel de evidencia disponible.
Una de las próximas etapas de madurez de esta tecnología podría ser, por tanto, el paso de un concepto genérico de «terapia con luz roja» hacia una comprensión mucho más precisa de la fotobiomodulación y de sus parámetros.
- ¿Hacia una nueva generación de dispositivos de fotobiomodulación?
La creciente popularidad de la terapia con luz roja ha contribuido a familiarizar al público general con la fotobiomodulación. Al mismo tiempo, esta mayor visibilidad plantea un nuevo reto para los profesionales : diferenciar una fuente de luz de un dispositivo capaz de proporcionar parámetros de tratamiento controlados y reproducibles.
Las próximas generaciones de tecnologías podrían definirse, por tanto, menos por la multiplicación de las fuentes luminosas y más por su capacidad para controlar, medir y adaptar la administración de energía.
La cuestión ya no consiste únicamente en saber qué longitud de onda utilizar.
Se trata de comprender cómo se administra esa luz, con qué dosis, en qué condiciones y con qué nivel de reproducibilidad.
Este podría ser el verdadero paso hacia una nueva era de personalización de la fotobiomodulación : cuando los sistemas inteligentes no se limiten a generar luz, sino que comiencen a facilitar una administración más precisa y coherente de los protocolos profesionales de tratamiento.