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Un nuevo estudio sugiere que una dieta saludable iniciada por las mujeres antes de la concepción podría reducir el riesgo de obesidad en la descendencia.
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La obesidad infantil es un importante problema de salud pública en el Reino Unido, ya que casi una cuarta parte de los niños menores de 5 años y más de un tercio de los niños que empiezan la escuela secundaria tienen sobrepeso o son obesos. Además, es probable que la obesidad infantil persista en la edad adulta y tenga consecuencias para la salud a largo plazo.
Investigadores de la Universidad de Southampton (Inglaterra) analizaron los datos dietéticos de 2.963 díadas madre-hijo identificadas a partir de la Encuesta de Mujeres de Southampton del Reino Unido. A partir de los datos dietéticos, se asignó a cada díada madre-hijo una puntuación combinada de calidad de la dieta, en función de la cual se clasificaron en 5 grupos: pobre, pobre-medio, medio, medio-mejor y mejor. La adiposidad infantil se evaluó mediante absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) y puntuaciones z del índice de masa corporal (IMC).
Los resultados, publicados en el International Journal of Obesity, mostraron que las trayectorias de la calidad de la dieta de la madre y de los hijos se mantuvieron estables desde la preconcepción en las madres hasta la edad de 8-9 años en los hijos. Una trayectoria de peor calidad de la dieta estaba vinculada a un mayor IMC materno antes del embarazo, una menor edad materna al nacer, un menor nivel educativo, el tabaquismo y la multiparidad.
Tras ajustar los factores de confusión, una reducción de 1 categoría en la trayectoria dietética se asoció con un mayor porcentaje de grasa corporal DXA (desviación estándar, 0,08; intervalo de confianza del 95%, 0,01-0,15) y puntuación z del IMC (SD, 0,08; IC del 95%, 0,00-0,16) en la descendencia de 8-9 años.
La autora principal, Sarah Crozier, doctora de la Universidad de Southampton, dijo: "Esta investigación demuestra la importancia de intervenir en la fase más temprana posible de la vida del niño, en el embarazo o incluso antes de la concepción, para poder atajarla" Los autores creen que el periodo previo a la concepción constituye una ventana crucial para introducir cambios favorables en la calidad de la dieta materna.
La investigación fue financiada por subvenciones del Consejo de Investigación Médica, el Proyecto EarlyNutrition, y los programas Séptimo Marco y Horizonte 2020 de la Unión Europea. El estudio también recibió el apoyo del National Institute for Health Research Southampton Biomedical Research Centre, la Universidad de Southampton y el University Hospital Southampton NHS Foundation Trust. Los autores informaron de que no había intereses en conflicto.